• LA MÁSCARA Y EL ESPEJO

Novela publicada por Plaza & Janés
Bogotá, 1993, 223 págs.
ISBN: 978-9581402342


RESEÑAS


«Un verdadero palo resultó ser el ganador del VIII Premio Nacional de Novela Plaza y Janés. Su nombre, Jorge Guaneme. Su novela: La máscara y el espejo. El jurado: Luz Mery Giraldo, Rodrigo Parra, José Luis Díaz Granados, Antonio Cacua Prada y Carlos Sánchez. Pero no por palo, Guaneme era un desconocido. Nació en Simijaca (Cundinamarca), 1945, estudió sociología en la Universidad Nacional, optó su posgrado en Inglaterra con una tesis sobre los aportes del psicoanálisis a la literatura, publicó sus primeros ensayos en la revista Gato Encerrado (cuando lo conocimos, en 1980) y en Café Literario, luego vivió ocho años en Berlín, donde estudió literatura, alemán, y trabajó en prensa escrita y radial. En 1992, fue primera mención de ensayo en el concurso de la U. del Valle. Ahora trabaja con las universidades Distrital y Javeriana. Este premio es el único en Colombia que se define por un puntaje matemático. La máscara y el espejo, sobre 50 puntos, ganó con 37. Los dos puntajes siguientes los obtuvieron La novedad obscena del amor y Obediencia de muerto, cuyos autores ojalá pudiéramos saber quiénes son.

La máscara y el espejo relata una Semana Santa en una ciudad que no permite celebrar, al mismo tiempo, un gran festival de teatro. Se toman la catedral y todos buscan a la señora Libertad».

Isaías Peña Gutiérrez
EL TIEMPO
Mayo 23 de 1993

 


«Maree Reich Raninski —el gurú de la crítica literaria alemana— suele decir que sin ironía y sin compasión es imposible escribir una buena novela. Si falta la compasión, los personajes se convierten en marionetas ridículas, y al lector le resulta imposible seguirlos mentalmente, con lo que parará de leer muy pronto, ya que el destino de los personajes no le interesa. Pero si falta la ironía, falta entonces la mínima distancia necesaria que hace que un texto deje de ser un desahogo personal para convertirse en una obra de arte y en una forma de comprender el mundo. Esa carencia lleva muchas veces a que los lectores terminen riéndose, no de los personajes, sino del autor de la obra, al que le resulta imposible reír con ellos.

En su reciente novela —La máscara y el espejo— a Jorge Guaneme le sobró compasión. Leyendo uno no puede menos que sentir que a Guaneme le dan lástima sus personajes. El personaje central —que tiene el paródico nombre de Juan Tanamera, lo cual, por lo demás, hace pensar en el desarrollo de una parodia que el lector se queda esperando— es lo que se podría llamar un pobre tipo. Su historia individual —marcada por una religiosidad represiva— es un infierno, y el entorno político que tiene que vivir marcado por la represión política termina por prepararle otro infierno.

Tanamera —homosexual vergonzante y lleno de sentimientos de culpa— es incapaz de vivir. Esa incapacidad de vivir se expresa, por ejemplo, en su impotencia sexual —»termino antes de empezar», lo hace decir Guaneme, con lo cual el lector no sabe bien si el problema es de impotencia o de eyaculación precoz— y, en la imposibilidad de asumir su homosexualismo. En lo político esa incapacidad de vivir también se expresa en forma de impotencia frente a los verdugos. Todo ello es presentado por Guaneme en estilo compungido y mortalmente serio y en tono reverencial y solemne».

La máscara y el espejo, Una novela importante
Rodrigo Zuleta
Boletín Cultural y Bibliográfico del Banco de la República
Vol 30, No. 34, 1993

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  • LA TRAMPA DEL DESEO

Novela publicada por Ediciones Aurora
Bogotá, 2001, 193 págs.
ISBN: 978-9589136133


«Desde un calabozo rudimentario que al menos lo deja contemplar el paisaje del mar Caribe, Narciso, el aspirante a escritor, rememora por qué vino parar tras las rejas, mientras el cadáver de Paola, su compañera de aventuras en esa región virginal y p e ligrosa , limítrofe con Panamá (y de cuya muerte lo acusan), se descompone al lado, porque no es posible comunicarse con la ciudad para hacer llegar un médico legista. De esta manera comienza La trampa del deseo de Jorge Guaneme, y nada hace presentir que en esa remota región al margen de la historia vayan a tener lugar co nflictos que terminarán cuestionando de manera radical las complejas relaciones entre literatura y realización vital y entre literatura y moral establecida, así como las posibilidades de superación que implica el acto de crear.

Entre los mayores logros de Guaneme está el que problemas de tal complejidad se desarrollen, de manera verosímil y simbólica, en medio de la enervante naturaleza del Darién limítrofe donde las criaturas que allí habitan están amenazadas por esa belleza antropófaga y bloqueadas por la selva y el mar». 

Difícil síntesis, La trampa del deseo
Eduardo Gómez
Boletín Cultural y Bibliográfico del Banco de la República
Vol 40, No. 63, 2003

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«Agobiado por la necesidad del arte, Narciso, héroe problemático de esta novela, se sitúa frente a la disyuntiva de encontrar en la literatura o en su propia experiencia vital el objeto y sujeto de su creación.

La lectura de un texto encontrado por azar y que habrá de servir como epígrafe y será además, reiterado constantemente en su persistente soliloquio, le dice que en alguna parte estará lo esencial de su quehacer artístico y que la vida no obedece a los artificios del arte ni el arte a los artilugios de la vida, sino que uno y otra se contienen y están sujetos a lo inesperado. El párrafo de Nathaniel Hawthorne y el tradicional cuento de «Los tres deseos» lo anuncian, y fusionándose al desenlace revela lo contrario a lo deseado.

Una suerte de fatum o de caprichoso destino impone su ley y todo actúa en contravía. El hombre, escribe un cuento y comprueba que éste se desarrolla contra sus intenciones; que los personajes no obran como él quiso; que ocurren hechos imprevistos; que se impone una catástrofe, en fin, es el tema fundamental de esta novela. Sin embargo, varios elementos y problemáticas se relacionan para que los resultados vayan más allá de la hipótesis. Jorge Guaneme le apuesta una vez mas a la fusión de temas clásicos y modernos en escrituras tradicionales. En esta novela se debaten por igual los de la aventura mítica del héroe moderno en el motivo clásico del viaje; en el del oráculo que anuncia un destino; el del anhelo fáustico, y la tentación de Mefistófeles que conduce al pacto de la vida frente a la muerte; en el de las alegorías de la caverna y de la prisión; y en el doble constante que define la bipolaridad del ser, ese estar entre lo uno y lo otro marcado, pulsado por dos extremos que impelen a la acción o al reposo. Y entre estas preocupaciones, motivos y temáticas que la modernidad ha hecho suyas el autor entreteje una historia de estirpe policial dinamizando la fábula, al convertirla en hilo conductor de un discurso en el que el énfasis recae en la manipulación del deseo».

La trampa del deseo y el triunfo de la creación
Luz Mary Giraldo

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